Viernes de Todo en una

“El hacer caso a lo fortuito y decir ‘hagámoslo a ver qué sucede’, es una sentencia de muerte, más vale decidirse por una responsabilidad natural”

iliaH.R.

Soy mamá por elección

No es sorprendente ni novedoso, pero hay que continuar divulgando que ninguna persona recibe un manual para ser padre. Lo que nos queda a los que nos gusta escribir es contar cómo nos ha ido en la experiencia personal. No tendría sentido esta práctica si no existiera algo de curiosidad por saber de qué va encaminar un alma en la tierra cuando uno en verdad quiere ser mamá.
Es gracioso, pero, los manuales que existen sobre el tema los hacen, en su mayoría, personas que nunca en su vida han escuchado un ¡“mamiiii la Andrea me está pegaaandooo!”, o a las que no les satisface la idea de tener un chiquito en casa revoloteando de aquí para allá.
Así que mi primer punto clave a tomar en cuenta es: ¿Deseo ser madre?

Yo respondí que sí. Por lo tanto, no tengo ni la menor idea de lo que significa tener hijos sin querer.  Y puedo ver en la calle los resultados de ambos hechos. Cuando despierto, sé que tengo las responsabilidades más dulces. Debo hacer el desayuno para mi familia.  En casa se va el tiempo entre medio recoger desorden y cocinar. Pero cuando veo lo que ha creado una educación que inventé a medida que caminaba, me siento aliviada. Cuando platico con mi gente concluimos en que hemos sido felices durante años. Y, creo que la palabra no es felices, sino sanos.
En casa, las dudas se resuelven cuando se hacen. No hay otro momento. Aprendí que, curiosamente, los niños preguntan en el preciso momento en que van a entender.
Sabemos disfrutar de la holgura y no extrañar la banalidad cuando debemos apretarnos. Al final, el verdadero vestido es el de la educación en casa. La sangre no la diluye el dinero. Sea mucho o sea poco. Simplemente eres el barrio donde naciste. Las costumbres de tu papá y de tu mamá.

Desde el momento en que nace un pequeño, se trata de una familia.  Y una familia nace para cuidarse entre sí, para estar junta siempre. Si piensas que el de cuidado es el más chiquito, te equivocas. Esos pequeñitos también se preocuparán por tu corazón, dependiendo del grado de amor que transmitas. Y créeme, tú sabes cuánto de amor eres capaz de transmitir. Si careces de ello, no pienses en niños, ni en familia. Mejor solo.

La edad no importa. Tengo un amigo que me dijo que quizá era traumático para mí haber sido madre tan joven. No es la única persona que piensa de esa manera, pero la diferencia en mi caso es que yo decidí ser mamá, amo serlo, quizá sea un trauma para quien piensa en otras cosas y no controla sus actos. Elegí un padre fenomenal, además, y con eso se aseguró el buen corazón de nuestras hijas. Así que, para una mente sana, sigue siendo cuestión de querer tener hijos o no.
Estar junta siempre

He meditado que no entiendo las invitaciones en solitario. ¿Cada quien necesita su espacio? Cuando hay un niño en casa, no hay parranda ni borrachera. Sencillo. Eso ya lo has vivido en la soltería, de lo contrario, fue una mala elección casarte y ser papá. Tengo amigas que llevan a sus chiquitos con su mamá o su suegra, de vez en cuando, para salir a solas con su esposo. Perfecto.

La sociedad es un dolor de cabeza. No en sí, en realidad son los giros sistemáticos que se le dan a las generaciones los que atormentan. En esta generación existen los niños que se defienden de todo y que todo lo solucionan con demandas. Tienen la posibilidad de ser mayores en esto. Y ser mayor es el ideal único de una criatura que vive entre la primera década de su existencia. El problema es que se les trata como tales. Se les trae al mundo y se les obliga a que busquen cómo arreglárselas para todo. “Coman lo que puedan, vayan a donde quieran, tengan los amigos que gusten… pero, por favor, no molesten a sus papás porque están ocupados….”Y sin embargo, ya está cansada de esto la próxima generación del perenne estudio social. Por mi parte, siempre cociné, leí cuentos, la Biblia y vi muchos vídeos musicales con mis chiquitas. Siempre me dormí a la una de la mañana. Con todo y eso, no me enteré de cosas feas que les pasaron. Imagínate un niño que no tiene confianza con sus padres. Simple, aprende a arreglárselas solo y como le vaya quedando mejor.

Una pareja ejemplo de padres con ganas de serlo, y a quienes todos conocen, Shakira y Piqué, se la gozan. Y las sonrisas y esas miradas tiernas de sus pequeñitos confirman que hay sinceridad más allá del show. Lo que no ocurre con muchos otros, aunque los expongan de día de y de noche. Los niños son, para muchos, tarjetas de entrada en la sociedad y a veces moda. El ¡a ver qué pasa! es una sentencia que no funciona positivamente en ningún tipo de relación. Es necesario estar convencido de los pasos a dar, para obtener una responsabilidad natural.
El valor espiritual de dar vida a un ser. Próximo viernes.

Publicado por hiliar

La vida hace el quién eres, y cada persona en tu camino te ve de diferente manera. Así que, sigo siendo un simple ser humano curioso.

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