Martes de Todo en una

Soy sobreviviente

“A grandes rasgos, un par de cosas que todos saben, pero que yo viví y comprobé que pasan del mito… Existen” IliaH. R.

IliaH.R.

!Qué terribles los hospitales!

Tres veces fui a dar a una emergencia de hospital durante el año 2019. 

La primera muy mal, la segunda grave y la tercera al borde de la extinción.

Pero bueno, el caso en este momento no es por qué, sino las situaciones de todo tipo que viví. Algunas dan más miedo que la misma enfermedad si no fuera porque ésta ya tiene ocupadas las terminaciones nerviosas. Todo ocurrió en el sector público, porque mi esposo falleció y los ahorros se fueron con él, la pensión del seguro social y las cuentas no se resolvieron nunca, y antes me vi grave buscando oncólogos que no cobraran.

Lo primero que ví fue que en la emergencia de maternidad y ginecología del Hospital de Antigua se reciben tantos casos como para escuchar gritar a la jefa de enfermeras de turno en la madrugada algo así: “¡Si alguien más quiere dormir acá esta noche, que traiga su cama…!

O la expresión de más de un residente: “Por favor, el paciente que dijo que ayudaría a Fulano de tal con el dinero para comprar su medicamento, vaya a la farmacia ya. ¡Qué urge!

Y otras veces, leer: “No se preocupe por traer el utensilio desechable para examinarla, aquí tenemos”.  Y ver los tales utensilios sucios, tirados en una cubeta, al pie de la camilla.

En la sala de quimioterapia: “No hay medicina. Quien quiera comprar la propia recibirá su tratamiento”.

En la clínica de rayos x: “Venga el martes temprano para ser atendido”. Lo que significa a las 4 de la mañana, si es enero o febrero, se muere del frío, y del miedo, afuera. Además, no hay parqueo abierto. En la calle ponen multas y si sale a mover el carro, cuando ya son las 7 de la mañana le dicen que acaba de llegar, que vaya al final de la cola.

En Seguridad Social: “Hoy la medicina se entregará en una hora”. Cuando no existe esa suerte, se entrega en 4. Sucede en lugares como Autonomía, donde se trata a los pacientes de oncología, con defensas tan bajas, intercambiando virus con los estornudos.

En el Incan: “Las máquinas de radioterapia no funcionan. Llame en los próximos días para saber si ya se puede continuar con su tratamiento”. Los próximos días se convierten en semanas y meses.

Entonces, llegan los recuerdos de los desvíos de dinero en cantidades millonarias y juicios que no terminan de resolverse, dando margen a que se termine el dinero que iba dirigido a una institución hospitalaria y sirvió más bien para comprar una casa de playa. ¿Cuántos tratamientos se podrían adquirir? ¿Cuánto personal podría trabajar en estos lugares para agilizar los procesos?

Les contaría más, pero he decidido ser breve, porque no me gustan los malos recuerdos.

La gente fue muy linda en Antigua y en el Incan. Marvin es un técnico de radioterapia de este segundo centro, aunque muy serio, con un corazón y conciencia de su tamaño, inmenso. Me contaron que le dicen “el hombre de plomo”.

Por si había que explicarlo:

–        Las terminaciones nerviosas transmiten el dolor y el miedo al cuerpo.

Cita con el oncólogo

“Todo bien Don Luis…” “Se ve mejor!” “Tiene buen color” “Cosas de rutina” “Cuestión de protocolo” “No sé.…” “Ya no sirvió el tratamiento”

Frases del oncólogo

Cuando uno es pequeño y va al médico, le cuenta todo lo que siente. De inmediato el especialista reacciona con calma y al final pronuncia las palabras que más deseas escuchar: “Todo va a estar bien. Se pasará en un par de días si toma esto y hace lo otro”.

Cuando vas al oncólogo, habla más la señora de la tienda sobre tu esperanza de vida que él.  Por cierto, esa señora es una persona maravillosa.

Al principio la frialdad abruma e indigna. Pasados unos meses y unos procesos, das gracias por el santo silencio del que no sabe nada.  Lo que va pasando es lo que vas viendo y se acabó. Comprendes por fin el valor del hoy, el aquí y el ahora. Y piensas: “ha dejado de ser banal la vida para mi”.  Un día esto o cualquier otra cosa te hará pasar a otro plano.

Es común leer artículos sobre hospitales efectuados por personas que van a pasar un par de horas a los lugares y creen que pueden juzgar a médicos e instituciones. Por sobre todo, soy periodista y sé que no se hace un buen reportaje si no se tiene un par de meses, buena dirección y compañeros de talla. Pero, definitivamente, no hay nada como la experiencia propia. Esa es la que le da valor a este escrito, aunque aún así, no deja de ser un punto de vista.

Publicado por hiliar

La vida hace el quién eres, y cada persona en tu camino te ve de diferente manera. Así que, sigo siendo un simple ser humano curioso.

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